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Me alegra que me haga esa pregunta


Más de una vez, en un pasado no tan lejano, me veía a mi misma, delante de un espejo o un café o un paisaje, respondiendo, en silencio, a preguntas que yo misma me hacía en voz de otros.

Me inventaba una entrevista, bueno, más bien esbozaba una entrevista que, hasta ahora, siempre había sido secreta. El motivo por el que me entrevistaban, era un detalle sin verdadera importancia que el futuro ya se encargaría de resolver…en ella, simplemente, daba mi valiosa opinión, sobre aquellos cosas que me influenciaban a la hora de concebir X.

Lo que si estaba claro sería que comentaría cuáles eran mis películas favoritas o pasajes de libros inolvidables; hablaría de festivales de música, locales de ensayos, conciertos.. para finalmente confesar al entrevistador, que ya desde muy joven, me había imaginado una situación así, en la que me hacían una entrevista para xxx diario

Por supuesto que nunca llegué a escribirla, de hecho se trataba más bien de una imagen que mi yo adolescente proyectaba sobre su futuro adulto, que sólo duraba unos cuantos segundos, los suficientes para responder a dos preguntas a medias, hasta que otro pensamiento me sacaba de mi ensoñación o me aburría de proyectar castillos en el aire.

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