Mientras te dormías
Ayer tuviste una idea genial mientras te quedabas dormido pero hoy, al despertarte, no recuerdas nada. No es la primera vez que te pasa, y tampoco será la última vez que te reproches no haber encendido la (maldita) lámpara, y apuntado la genialidad. Pero claro, no tenías un cuaderno en la mesita de noche. El sueño te vencía y confiaste en tu memoria.
La próxima vez hazlo. Escribe esa idea donde puedas, en el libro, en la sábana, donde pilles y te darás cuenta, cuando te levantes a la mañana siguiente, que esa idea tan buena que se te ocurrió mientras te dormías, te pareció una gran idea, precisamente por eso, porque te estabas quedando dormido
Fran Contemplador said,
agosto 31, 2011 @ 10:15 am
Es condenadamente cierto, a mí me ha pasado muchas veces. Se ve que muchas ideas sólo funcionan en el estado de duermevela…
admin said,
agosto 31, 2011 @ 9:44 pm
Contemplador! Vaya lástima, ¿verdad? ¿Cuándo hacemos la próxima fiesta de pijamas?
Es que se me han ocurrido un par de ideas para un guión, y creo que el espacio que hay entre sueño y sueño, es el mejor momento para discutirlo…
Comencemos por el final » El moderno flautista de Hamelín said,
septiembre 26, 2011 @ 3:33 pm
[...] en la entrada anterior mencionábamos que el comienzo del sueño altera nuestra percepción acerca de las buenas y malas [...]