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Inspiracionismo

Abramos la caja de Pandora y saquemos de ahí al primo hermano del Apropiacionismo, el Inspiracionismo, que lejos de aniquilar el valor estético de la obra de arte (proceso que realiza el Apropiacionismo a través del plagio y la copia), intenta, por el contrario, intensificar o alargar, el deleite que provoca la contemplación de ésta, a través de la inspiración casi literal del motivo principal, diferenciándose original y copia  -sólo- en pequeños detalles que mejoran, a nuestro íntimo parecer, la obra: un mal trazo, un color sobrante, un personaje aburrido, una banda sonora fuera de tono, un cambio de formato….detalles que de estar o no estar, harían que la obra fuese redonda más que cuadrada.

Como práctica íntima o de grupúsculos, el Inspiracionismo, se desvincula parcialmente de la figura del crítico, donde éste abre brechas, el inspiracionismo las cierra, en la medida de sus posibilidades. Depende exclusivamente de tu destreza, talento o capital, el mejoramiento de aquello que resta valor a la obra que lees, contemplas, escuchas, tocas, palpas, hueles…

No pretendemos pintarles unos bigotes a la Monalisa (aunque sea imposible no tener a Duchamp como referente), dado que latentemente nuestra pretensión es, sobre todo, romántica: mecernos en la plenitud de la obra de arte eternamente, como el polvo que se posa en el Gran Vidrio.

Quizá sea la ansiedad que me despierta la muerte, pero me entristece saber que Doctor en Alaska llega a su fin. Apología de lo infinito

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